Una de Miedo
Escrito el 26 de Enero del 2009 por Carlos Roda
Archivado en la categoría: Biblioteca, Terrores Noctucnos

Lo que voy a contaros me ocurrió hace aproximadamente unos 10 años, y cuando lo hayáis leído podréis pensar que estoy medio loco (lo cual es cierto), que fueron imaginaciones mías, que lo soñé, que estaba drogado, o incluso podéis ser de lo más escépticos y pensar que me lo estoy inventando, pero lo único cierto es que sólo voy a tratar de narraros lo mejor que pueda una de las noches más aterradoras que pasé en mi vida, y sí, fueron varias, no solamente esta…
Era una noche más en la que, a causa del insomnio, no podía dormir. Después de dar vueltas y más vueltas en la cama por fin conseguí relajarme al cabo de un par de horas. Cuando ya estaba a punto de conciliar el sueño, justo en ese momento en que uno está medio dormido pero todavía es consciente, un estrepitoso portazo me sobresaltó. Un portazo que venía del interior de la casa. En cuestión de segundos empecé a imaginar todo tipo de cosas, desde las más fantásticas y absurdas elucubraciones, hasta las más racionales y sin duda más aterradoras, dignas de la mejor película de terror; entonces empecé a ponerme muy nervioso, el corazón me latía a mil por hora; tuve miedo. Y aunque aparentemente irracional, mi miedo no era del todo infundado, alguien o algo había dado un buen portazo dentro de casa…
Incapaz de moverme y tapado hasta la cabeza con el edredón al igual que un niño asustado que intenta esconderse de los monstruos que le acechan en la oscuridad, desde lo más remoto de su imaginación, intentaba encontrar una explicación lo suficientemente racional y coherente como para levantarme a comprobar lo que había pasado. Así estuve unos interminables dos o tres minutos en los que mi corazón se aceleraba cada vez más a la espera de que la puerta de mi habitación se abriera lentamente temiendo lo peor, hasta que por fin, en un arrebato de valentía alargué la mano fuera de la cama para encender la luz y me incorporé rápidamente. Luego estuve observando la puerta durante un buen rato.
Me armé de valor y caminé hasta la puerta, mis nervios, ya de por sí a flor de piel en aquella época, estaban a punto de desquiciarme. Abrí la puerta de golpe y pude ver el aseo que está justo enfrente de la que era mi habitación en esos años, que comunica a su vez con el lavadero, por donde entraba un ínfimo halo de luz; a la izquierda, el cuarto que en un principio había sido el mío cuando todos vivíamos en casa y donde ahora tengo el ordenador. Salí al pasillo y medio a oscuras, eché un vistazo a ambos lados y le di al interruptor de la luz mientras echaba una rápida ojeada al cuarto de baño -contiguo al aseo- de la que pasaba; la cocina se veía en penumbra, y una parte del hall quedaba fuera del alcance de mi vista. Me dirigía a la cocina cuando me percaté que la puerta del salón estaba cerrada, y yo tengo por costumbre no cerrar nunca las puertas, excepto la de mi habitación.
De repente un escalofrío recorrió todo mi ser, el corazón ya casi se me salía por la boca, pero un atisbo de sensatez hizo que racionalizara la situación, y aparentemente, me tranquilizara un momento, pero sólo un momento, porque cuando agarré el pomo y me dispuse a abrir la puerta, se me aceleró nuevamente el corazón… En el salón todo eran sombras hasta que conseguí encender la luz. Una vez dentro, todo parecía estar en orden, la ventana estaba cerrada, todo en su sitio, nada caído por el suelo, al igual que en el resto de las habitaciones y cocina que algo más tranquilo recorrí a continuación, una vez encendidas una por una, todas las luces de la casa.
Intenté buscar una explicación razonable a lo sucedido, pero sinceramente no encontré ninguna. Era invierno y no había dejado ninguna ventana abierta; no hacía ni una gota de viento, lo comprobé saliendo a la terraza y observando además una bandera de Asturias colocada encima del rótulo de un garaje; no ondeaba. En fin, el hecho es que me fui a la cama bastante intranquilo y receloso; tardé mucho tiempo en apagar la luz atento a cualquier ruido, y desde luego no pude pegar ojo en toda esa noche, ni en otras sucesivas, mirando en la penumbra la puerta de la habitación, por si acaso se abría…
Terrores Nocturnos / Biblioteca
Martin McKenna – Ilustraciones Fantásticas
Payasos – Terroríficas sonrisas / Edgar Allan Poe – 200 Años del Nacimiento de un Genio
Relatos Breves – Clark Ashton Smith: “Trece Fantasmas” / Clark Ashton Smith: “El Beso de Zoraida”
Fragmentos – La Vieja Sirena / Fragmentos – El Perfume / El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey
13 comentarios en la entrada “Una de Miedo”
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Que miedo he pasado leyéndote Carlos.
Si no fue el viento, que está claro que no lo fue, ni emcontraste a nadie en la casa pues está claro que debió ser un espíritu, ¿no?
Si a mi me ocurriera eso sería incapaz de volverme a acostar, pero yo mas bien porque me daría terror pensar que hay alguien escondido dentro de la casa..
Hablando de miedo, hoy de repente me ha dicho Alberto que le dan miedo los cuadros de los niños llorones, por lo visto un amigo que los vio en mi casa le contó la leyenda, así que con una pena enorme he pensado que tendré que quitarlos.
No te imaginas la gracia que me hace, le ha dado por observarlos y dice que siempre le miran y que de ternura nada, que son maléficos, jaja.
Bueno, que no te ocurra nunca mas.
Un beso.
Pues no sé lo que sería Jenny, estuve muchos días pensando y dándole vueltas al tema cuando ocurrió, y se escapa a toda explicación razonable, pero prefiero no pensar que fue “algo incorpóreo”, aunque en el fondo por alguna que otra experiencia más escalofriante que tuve, todo me lleve a pensar que sí… Y créeme que no pretendo asustar ni impresionar a nadie con esto, ni me estoy inventando nada, lo cuento tal y como pasó y aún me quedo corto del miedo que pasé…
Que gracia lo de los cuadros, menos mal que ya no soy yo sólo al que le dan un poco de yuyu, jajaja…
Besos!
Al principio creía que era un relato inventado o de otra fuente, luego me invadió una sensación de “deja vu” porque esta narración me sonaba, y cuando lei la disposición de los cuartos, reconocí que la historia transcurría en tu casa y luego ya recordé que me la habías contado hace tiempo.
Pero bueno, tal y como lo has vuelto a contar aquí, se te erizan los pelos.
Dando una hipótesis para calmar los nervios… ¿no pudo ser algo fuera de la casa? ¿Del vecino?
Yo como creo en “esas” cosillas, no hubiese tenido ninguna duda…
Por cierto Carlos: has pensado en dedicarte a escribir relatos de terror?
No se te da nada mal…
Andrés, contaba conque alguien me hiciese esa pregunta; en ese tiempo (y ahora tampoco), no vivía nadie en el piso de abajo, y en el de arriba, en el tercero, vive un matrimonio mayor que no se les escucha nunca salvo si te encuentras con la mujer en la escalera que te cuenta toda su vida, por eso descarté también esa posibilidad que había escrito en un principio al final cuando me refiero a las explicaciones razonables, pero luego al repasar el relato eliminé porque lo veía demasiado cargado de explicaciones.
Nienna, aunque mi raciocinio niegue lo que fue evidente por razones de salud mental porque soy muy miedoso y no lo quiera aceptar, ya que como decía al principio no fue sólo esta la única experiencia que me pasó, en el fondo y muy a pesar mío (ya que luego por la noche duermo muy mal y lo paso fatal), si creo que fue algún “ente incorpóreo”…
Y gracias por el cumplido pero no me veo yo como un nuevo Stephen King… ¡que más quisiera! jajaja…
Saludos!
Espero que no te ocurra nunca mas algo así Carlos.
Un beso.
Sí, ya recuerdo que me contaste lo de la vecindad en su tiempo, no me acordaba. Pero aunque no hagan nunca ruido, quizás por accidente se cerró la puerta de manera bastante brusca o algo así. Bueno, era por decir algo, no quiero quitarte el juicio. Ya nos contarás más episodios ¿vale?
Qué gracia, no me acordaba de tu vecina la parlanchina, jeje.
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¡Que susto¡ yo no habría respirado hasta la mañana siguiente y ver la luz del día…
Hola Carlos ! Yo tuve una experiencia parecida hace años también, pero en vez de la puerta fue el techo de mi casa y sobre mi, en mi cuarto de noche mientras miraba la televisión, estaba acostada en mi cama, no tengo cómo explicar semejante ruido, estaba sola, fué tan espantoso, no pudo ser ningún ser humano, ni un gato como decía mi madre cuando le conté, yo llegué a llamar a la policía y ellos vinieron y revisaron mi casa por completo y no había nada, ni una sola piedra, ni rastros sospechosos de nada…fué la experiencia más escalofriante que he pasado en mi vida y no se lo doy a nadie.
Hola Carol, me puedo hacer una idea del miedo que pasarías, porque al menos yo estuve aterrorizado una buena temporada. Esperemos que no nos vuelva a ocurrir nunca nada semejante…
Saludos!
Hola Carlo, de pura casualidad entré a la pag jejeje… Pues igual yo te creo e igual q Nienna yo también creo en estas cosas pues a mi también me han pasado cosas raras desde pequeño. Espero no te pasen más cosas asi o q no pasen a peor… ^.^ y lo más importante es no reaccionar a tus miedos xq suelen traicionar, aunq cueste llenarse de valor pero es lo mejor jajaja…
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