Apolo y Dafne
Escrito el 12 de mayo del 2009 por Carlos Roda
Archivado en la categoría: Mitología

Cuenta Ovidio en sus Metamorfosis como Febo (el Apolo romano), se enamoró apasionadamente de la ninfa Dafne, hija del dios-río Peneo, en Tesalia. Pero no fue este un amor surgido por casualidad, sino por la ira de Cupido. Lleno de soberbia por su victoria sobre la serpiente Pitón, el luminoso Febo había visto al hijo de Afrodita tensando la cuerda de su arco y le había dicho: “¿Qué haces tú, pequeño insolente, manejando armas tan poderosas? Esas son armas para que yo las lleve en mis hombros… Tú confórmate con encender pequeños amores con tu antorcha, y no trates de adjudicarte mis triunfos”. Irritado, Cupido decidió vengarse, y para ello eligió a la bella Dafne.
Surcando el aire con sus alas, el pequeño dios del amor fue a posarse en la cima del Parnaso y allí preparó dos flechas, una de la que surgía el amor, hecha de oro y de afilada punta, y otra que lo ponía en fuga, despuntada y con plomo en el asta. Con la primera atravesó al orgulloso Apolo, y la segunda se clavó en el corazón de la hermosa ninfa. A partir de ese momento Dafne, tomando como ejemplo a la casta Diana, rechazaría a cuantos la pretendiesen. Apolo abrasado por el fuego del amor la perseguirá, pero ella escapará más veloz que la brisa mientras el viento la desnudaba en su huida y aumentaba su belleza.
Pero la pasión pone también alas en los pies del hermoso dios que está a punto de alcanzarla, cuando ella, desesperada, invocará a su padre pidiéndole una transformación que la libere de aquella figura por la que había sido tan deseada. Al instante, el dios del río la convirtió en árbol, pero Febo seguiría amándola, sintiendo el latido de su corazón al apoyar su mano en el tronco, abrazando las ramas como si fueran miembros vivos y besando la madera a pesar de que ésta rehuía sus besos. Al final, resignado exclamaría: “Entonces, ya que no puedes ser mi esposa serás mi árbol. Siempre te llevarán, oh laurel, mi cabello, mi cítara y mi carcaj… y al igual que mi cabeza conserva juvenil su larga cabellera, también tú llevarás siempre el perenne adorno de tus hojas”.

Antonio del Pollaiuolo (1432-1498)
Cornelis de Vos (1584-1651)
Francesco Gessi (1588-1649)
Bernini (1598-1680)
Tiepolo (1696-1770)
John William Waterhouse (1849-1917)

Grabado
José Luis Morales y Marín - Diccionario de Iconología y Simbología
José Luis Bernal - Album/Letras-Artes - Los árboles en la Mitología Clásica
Escultura / Mitología / Pintura
De Algunos Dragones Ilustres / Phil McDarby – Atmósferas Mágicas
Fabio Hurtado – Marmórea Corporeidad / Françoise Nielly – Insinuación Colorista
El Surrealismo Victoriano de Jeffrey Micheal Harp/Arthur Rackham – Ilustraciones de Fábula
Linda Bergkvist – La Mágica Sensibilidad de Enayla / Martin McKenna – Ilustraciones Fantásticas
12 comentarios en la entrada “Apolo y Dafne”
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Bonita, y triste historia de Ovidio.
Seguro que le pasó a él, ó a algún conocido suyo.
Había hecho un comentario pero no se que ha pasado que al enviarlo ha desaparecido.
Te comentaba Carlos, que me ha gustado la entrada por que era muy fresca y que seguro que te habías relajado haciéndola. Al menos eso espero.
Me encanta la representación de Waterhouse, y la escultura de Bernini, que tuve la suerte de disfrutar de cerca, casi tocarla, en la galería Borghese de Roma. Bella historia y también triste. Desde luego ¡¡Vaya idea de bombero se le ocurrió al padre de Dafne!!
Saludos.
Bellisima la historia de Apolo y Dafne, y un poco cabroncete Cupido.
Si estáis hart@s del ruido en cualquiera de sus facetas, os invito a uniros a la campaña para bloguer@s “UNIDOS CONTRA EL RUIDO”; l@s interesad@s en manifestar su adhesión deberán visitar el blog “Silverolusplater” y seguir las indicaciones. Un saludo y gracias de antemano.
Hola Carlos. Buenom, he diseñado mi primer premio y como es lógico te lo he otorgado entre otros.
Enhorabuena.
Aquí te dejo el enlace:
http://jesusangelortega.wordpress.com/2009/05/13/premio-blog-vikingo-i/
Saludos!
Una de las historias más míticas de la mitología griega, con un final trágico, pero a la vez mágico, que le da más intríngulis al asunto.
Pobre Fevo, aunque triste, es preciosa tan llena de amor.
Saludos y un abrazo, Carlos.
Me encanta tu selección de obras de arte pero particularmente evocador me resulta el grabado por estar leyendo de nuevo el CLUB DUMAS de Reverte y estar inmerso en el misterio de las 9 puertas. Genial artículo.
Recuer2
Gracias Maeglin. Me alegro que te guste la selección de obras, aunque precisamente la única de la que no encontré la autoría es la del grabado.
Saludos a todos!
komo mola y adems m ermana se llam asi xdxdxd
[...] Algunos Dragones Ilustres /Apolo y Dafne / Phil McDarby – Atmósferas [...]
esta historia me gusta y no por que me llamo dafne sino que es cuento trajico, ademas la mala idea que tuvo cupico, apesar que es bonito lastimo mucho a Aplo y Dafne. si tuviera un final mas rontico seruia mucho mejor, pero de eso se trata el cuento, de un amor imposible,se cuidan les desea Dafne .